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Pasó mucho tiempo desde aquel glorioso día en que Steven Spielberg tuvo la gran idea de traer dinosaurios a nuestros días con avanzadas técnicas de clonación. Veintidós años, de hecho, desde que el famoso Parque Jurásico nos abriera las puertas por primera vez y se llevará tres Oscars. En aquel momento el público la adoró y rápidamente el negocio se extendió con éxito a juguetes y videojuegos y otro merchandising. Los efectos fueron tan vanguardistas que incluso hoy uno puede verlos y olvidarse que era 1993 y no algo más reciente.

Por supuesto, las segundas y terceras partes no se hicieron esperar, en 1997 y 2001 respectivamente. Sin embargo, la recepción de estas dos no fue tan buena como se hubiera esperado luego del apabullante éxito de la primera. Incluso en la tercera entrega, la mente maestra de Spielberg dejó la silla del director para pasarle la posta a Joe Johnston (quien diez años después dirigiría Capitán América: El Primer Vengador). Y ahora viene esperanzadamente la vuelta de tuerca, la cuarta parte: Jurassic World.

La idea original de Jurassic Park era imposiblemente atractiva para el público dentro y fuera de la pantalla. Todo empezó cuando el multimillonario John Hammond (Richard Attenborough) tuviera la idea de inaugurar un parque temático con dinosaurios vivos bajo estrictas medidas de control. Pero antes de abrir, por consejo de sus abogados, busca la aprobación de científicos reconocidos en la materia: los paleontólogos Alan Grant (Sam Neill) y Ellie Sattler (Laura Dern), y el matemático Ian Malcolm (Jeff Goldblum). Pero pronto nuestros héroes descubren que las medidas de control son la peor de las mentiras y todo lo que quieren es huir de la Isla Nublar.

Algunos años después, nos enteramos que InGen, la compañía que jugaba a ser Dios con los extintos animales, está al borde de la quiebra. ¿Y cómo no? Ahora el sobrino de Hammond, Peter Ludlow (Arliss Howard), maneja la compañía e intentará reflotar la capturando los dinosaurios que viven en libertad en la Isla Sorna y venderlos a zoológicos. Para ello contrata a un grupo de cazadores y mercenarios, y pone manos a la obra. Al enterarse Hammond, le pide a Ian Malcolm (uno de los sobrevivientes de la primera parte) que vaya con ellos para realizar un documental que convenza al público de que tener dinosaurios en los zoológicos es una mala idea. Sin embargo, recién acepta cuando se entera que su novia Sarah Harding (Julianne Moore), también va a ese viaje.

Después de mucho renegar en la maldita isla, algo sale terriblemente mal y acaban llevando a un T-Rex y a cría a las soleadas tierras de San Diego, California. Ludlow no cuenta la historia y Hammond aparece en televisión rogando que dejen a los dinosaurios en paz y nadie se acerque a la isla. Es por eso que al principio de la tercera parte, las islas son zonas restringidas y resguardadas. Mientras tanto, nuestro paleontólogo favorito, el Dr. Grant ha seguido su vida científica muy tranquilo y feliz.

Pero esa tranquilidad se ve interrumpida cuando una pareja de millonarios le ofrecen una pila de dinero para que sea su guía turístico sobrevolando la Isla Nublar. Tendría que haberlos mandado a su casa, corta la bocha. Pero acepta siempre  y cuando no aterrice en la isla. Lo cual, por supuesto, sí hacen. Es entonces que el Dr. Grant se entera que era un engaño para que la pareja busque a su hijo, que se ha perdido en la isla durante una excursión ilegal. Finalmente escapan, rogando que los voraces animales no sean capaces de escapar de la isla.

Y este jueves se estrena Jurassic World, dirigida está vez por Colin Trevorrow. Finalmente el Parque Jurásico ha abierto al público y al parecer la tecnología ahora es suficiente para que el control no sea sólo una ilusión. Además, la atracción principal es un nuevo dinosaurio creado especialmente para la ocasión por los atrevidos genetistas. Y seguramente algo saldrá terriblemente mal y deban escapar de la isla.

Pero ¿será esta la entrega que levante la franquicia que empezó muy bien y luego cayó? ¿O tendrá el efecto contrario y acabará de hundirla? ¿Cumplirá el objetivo de interesar a una nueva generación de espectadores? Habrá que esperar para ver, pero por ahora pinta muy bien.