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Si hay una película que ha despertado polémica es sin duda la adaptación del best-seller romántico-erótico de “Cincuenta Sombras de Grey”. Pero si sólo vieron los trailers, difícilmente hayan entendido de qué viene la historia además de un montón de imágenes que ponen cachondos a hombres y mujeres. De todos modos vamos a
explicarles de qué se trata y por qué causó tanto revuelo.

Todo empieza narrado en primera persona con la virgen y santurrona Anastasia Steele. Con un sentido de la moda en exceso poco desarrollado y una torpeza que roza los límites de la idiotez, conoce al empresario Christian Grey cuando va a entrevistarlo en lugar de una amiga. Este elegantísimo control freak es todo lo que Anastasia no es: desenvuelto, firme, con capacidad de liderazgo y decisión. Y es asquerosamente rico, dueño de Grey Enterprises Holdings. Anastasia lo encuentra tentador (vamos, está buenísimo chicas), pero también intimidante.

Uno de los muchos misterios del empresario es su vida privada. Pero a Christian también le ha gustado Anastasia así que manipula un poco las cosas para volver a verla, y cuando te quisiste dar cuenta ya la convenció de llevarla a la cama. Así nos enteramos el porqué de tanto hermetismo en la vida privada del empresario. Es un amo. ¿Qué rayos es esto? Un rol dominante en el mundo BDSM (las siglas de “bondage, dominación, sumisión y masoquismo”). Este ha sido un pequeño secreto social antes de que este best seller lo sacara a la luz, pero no es nuevo.

Al contrario de lo que muchos piensan, el sadomasoquismo no es entrar con un látigo como si la pareja de uno fuera un caballo al que se le apuesta en el hipódromo. Es un juego de control y voluntad, donde en espacios delimitados llamados “sesiones” cada uno de los miembros del juego toma un papel, amo/a y sumiso/a. Y como las calladitas son las peores, Anastasia encontró en este juego su lado más perversito. Para esto el exagerado Christian Grey le hace firmar un contrato donde se explicita qué cosas están permitidas en el juego y cuáles no. Puede llegarse a coquetear con situaciones peligrosas y se necesitan reglas para asegurar la seguridad. Y en un costado romántico, Christian y Anastasia comienzan a enamorarse, ambos por primera vez en su vida.

Pero, y hay un pero muy grande, la relación se torna abusiva. El mayor error es confundir el sadomasoquismo con el abuso. Una lástima que una película que quizá tuviera como objetivo abrir la mente del público a un tabú, acabara agrandando el prejuicio. Como Christian sabe (aunque de saber a hacerlo hay una gran distancia) hay reglas en el BDSM. Es un juego, eso debe queda absolutamente claro. Por eso está prohibido mezclar la vida real con las sesiones. No se puede castigar a alguien en el juego por algo que hizo en la vida real. Pero él lo hace. No se puede llevar el rol fuera del juego, pero él lo hace; por ejemplo cuando insiste en que ella no debe trabajar. Hay un seguro, la “palabra de seguridad”, al pronunciarse hay que parar. Pero él no lo hace. Y esto lleva a la mujer a una inseguridad física y psicológica que la deja al borde del ataque de pánico.

Llevado al cine, ¿esto está mal? Para nada. Es muy interesante el hecho de construir personajes con dudas, con culpas, que sienten placer y sufren. Personajes complejos que cambiarán la forma en que los vemos, porque el libro narra en primera persona y el cine funciona indefectiblemente en la tercera persona. No es la primera vez que vemos una relación enfermiza en el cine, y bien interpretada resulta mil veces más interesante que una comedia romántica donde todo les va más o menos perfecto. Pero es importante que despeguemos el BDSM del abuso que muestra esta relación. Sería igualmente abusiva sin el componente sadomasoquista. Así que niños, no hagan esto en sus casas, no copien a Christian Grey; y hagan lo que quieran con más responsabilidad que él.