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Julianne Moore parece estar en todas, y menos de una semana después de verla ganar su Globo de Oro a mejor actriz de drama, vuelve a las andanzas. Esta vez se mete en la piel de Malkin, una bruja malvada con vestuario al mejor estilo Disney que escapa de una prisión donde estuvo por décadas, sedienta de sangre y venganza. Quien la capturó allí, el Maestro Gregory (Jeff Bridges), tiene la tarea de detenerla de una vez y para siempre, y para eso recluta a un nuevo aprendiz: Tom Ward (Ben Barnes).

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¿Y por qué Tom? Y es que en este universo de fantasía, el séptimo hijo del séptimo hijo tiene poderes inusuales para luchar contra las fuerzas de la oscuridad. La relación maestro-aprendiz es clásica como ya la vimos desde “Karate Kid”. Una etapa de instrucción inusualmente corta, la parte de los consejos que son obviamente ignorados por el aprendiz, luego el maestro revela algunos secretitos oscuros de su pasado, y el aprendiz encuentra en algún momento su verdadera fuerza. Es de librito. De todos modos el trabajo de Bridges es digno de destacar, ya que combina momentos divertidos con momentos realmente oscuros. Mucho de lo bueno de esta película proviene únicamente de Jeff Bridges.

Uno de los primeros consejos del Maestro Gregory es que no se enamore de las brujas. ¿Y qué hace Tom? Por supuesto, se enamora de una bruja. La sueca Alicia Vikander interpreta a Alice, el interés amoroso de Tom. Pero ella además, es la hija de la más fiel seguidora de Malkin, y tiene ciertas dudas respecto al fanatismo que profesa su madre hacia los exageradísimos delirios de su reina. Pero de todos modos, todo eso queda olvidado por la historia de amor. Y estos actores, ambos son hermosos, no hay duda. Pero no les vendría mal aprender un poquito de expresividad. La verdad sea dicha, no logramos conectar con ellos. Vulnerabilidad sincera, fracasos reales, eso conmueve a la audiencia. En estos muchachos no vemos nada de eso.

La malvada reina Malkin cuenta con varios poderosos seguidores que son comandantes de su ejército de criaturas de la oscuridad. La mayoría de ellos son los más trillados estereotipos. Tenemos al africano, al hindú, al indígena norteamericano, esas cosas. Y los vestuarios de esta gente son la cosa más espantosa que vi en una pantalla de cine últimamente. No obstante, Djimon Hounsou, que interpreta a Radu, es el que salva al ejército de la oscuridad del bochorno. Hay una escena magnífica, una coreografía donde nuestros héroes encuentran la guarida de los malos y él orquesta un ejército de siete u ocho guerreros partidarios de Ronan… ¿Ah esto no es “Guardianes de la Galaxia“? El actorresucitó a su Korath, cambiame a Ronan por Malkin y estamos. En vez de las ramas de Groot hay una cadena que hace lo mismo. Ok.

Pero lo interesante es que todos los comandantes del ejército de la oscuridad pueden convertirse en otras criaturas. Por ejemplo, el estereotipo del africano se transforma en (¡adivinen!) un leopardo, pero con un añadido de escamas sobre la columna; para no perder la costumbre de diseñar personajes horrendos. Radu se transforma es un dragón muy badass, que ahora sí está muy bien. Aunque no tiene alas, yo diría que es un dinosaurio. Malkin sí es un dragón de verdad, con todo y alas. Las líneas argumentales se diluyen del lado de los malos en el deseo de venganza enferma de Malkin. No esperen de Julianne Moore el genial nivel de interpretación de “Polvo de Estrellas“ o “Las Horas”. Así que tenemos por un lado, una historia de amor con un grado cero de expresividad, y por el otro una venganza obsesiva hasta lo incómodo. 

Una solución podría ser tomar el cameo de Kit Harington y dárselo a Ben Barnes, y viceversa. Kit podría haberlo hecho mejor que lo flojo que estuvo el protagonista. Gracias a Jeff Bridges por levantarlo, y a Julianne Moore algunas veces. El cast cuenta con grandes nombres, pero no está finalmente a la altura de lo que se intenta. Para los que crecimos viendo fantasía de calidad, no necesariamente de mayor presupuesto, no está muy buena. Ambos bandos tienen buenos actores y buenos momentos, y los efectos están muy bien logrados. Pero no alcanza para levantar un guión trillado hasta el cansancio y dos protagonistas que decepcionan con su interpretación.