Mañana hace su debut “¿Puede una canción de amor salvar tu vida?” una comedia dramática y un musical ambientado en Nueva York. Empieza con un aire inocentón que nos recuerda un poco a series adolescentes. Una pareja desde siempre con Gretta (Keira Knightley) y Dave Kohl (Adam Levine) que después de la secundaria deciden abandonar el pueblo para triunfar en la gran ciudad. Hasta aquí llegó la parte trillada, ya que cuando a este músico empieza a irle bien, nos demuestra lo imbécil que puede llegar a ser el hombre y la despide de pronto con un “gracias, hasta luego”, y si te he visto no me acuerdo.

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Superarlo o morir, esas son las opciones que se le plantean a Gretta cuando la vida que tenía planeada de pronto va a ser que no. Estas mismas opciones se le presentan a Dan Mulligan (Mark Ruffalo), un productor de discos que acaba de ser despedido, además de distanciarse de su familia y acercarse al whisky un poco demasiado para un gusto normal. Los caminos de estas dos personas parecen destinados a cruzarse, como era de esperarse, cuando Dan ve a Gretta cantando en un pequeño bar, aunque no con mucho éxito.

Hasta aquí parece la conocida historia de “boy meets girl” de dos personas miserables que superan sus rupturas y se enamoran, y felices para siempre. Pero por suerte para el espectador, la historia da un giro y se aleja de la fórmula trillada. Y es que esta no es una historia de amor, aunque tenga el amor en su título pésimamente traducido al español. En su original se titula Begin Again, mucho más acertado: volver a empezar o dejarse morir. Esto mismo podemos decir de la conocida fórmula boba y romanticona: el director intentó reeinventarla, y ciertamente lo logra.

Quizá en un principio temíamos que John Carney estuviera copiándose a sí mismo y la idea que ya funcionó con Once, que también es un musical y ganó el Oscar a Mejor Música Original en 2008. En esta producción también la música tiene un papel importante, es una historia sobre la música. El soundtrack original fue compuesto por Gregg Alexander, ex líder de la banda ochentosa New Radicals, que ya estuvo a cargo de la música de películas como Click y A Walk To Remember; y de series como Smallville y Community. Canciones pegadizas y frescas que bien podrían anotarse una nominación al soundtrack original.

Por supuesto sin spoilers, pero lo mejor es el final. Un giro inesperado que sorprende y nos saca de los guiones encasillados y sube de forma increíble el nivel de la película, haciendo que todas las idas y vueltas valgan la pena. Las actuaciones están a la altura de esta historia sorpresiva y con algunos momentos de tierna inocencia, pero otros crudamente realistas. Keira Knightley y Mark Ruffalo se lucen en sus papeles, aunque la sorpresa ha sido Adam Levine. El líder de Maroon 5 muestra que también puede actuar, y puede que está película le abra la puerta a nuevos proyectos actorales. De la misma manera, Knightley nos ha mostrado que también puede cantar.

En resumen, aunque las expectativas indicaban que veríamos otra vez la misma fórmula, sorprende gratamente. La historia se siente realista y sus giros avanzan con naturalidad. Los personajes resultan creíbles aunque inocentes. Todo esto con una música de fondo acorde, estilo indie o chill out que llena los espacios de buena actuación en los que sobran las palabras. Aunque no es una historia de amor, podemos decir que es una historia de una linda amistad.