Etiquetas

, ,

tumblr_mrdr6lECjA1s8x6n9o1_500-Hey -llamó a su hermano pero no hubo respuesta. Lo sacudió del hombro, resoplando.

-Ah ¿qué, qué ocurre?

-Estabas soñando despierto, ¿dónde estabas? -el menor se encogió de hombros.

-Aquí mismo.

-Digo anoche, no viniste a dormir. Hasta las criadas se dieron cuenta -entonces rió, como sólo puede reír alguien que ha pasado la noche acompañado.

-Que les den, ¿quién es el señor de esta tierra?

-Yo -remató el mayor-, ¿estabas con ella? -marcó la última palabra como si la acariciara

-“Goldie. The goddess. The perfect woman” -citó

-Huele como deben de oler los ángeles -completó su hermano.

-Oh tú también lo leíste -se burló

-El autor también decía que estaba sorprendido de que le prestara atención a un perdedor como él.

-Yo también lo estoy -sonrió- ¿Sabes? Había tenido mujeres antes, pero nunca así.

-Ella es especial ¿no? -el menor asintió-. Ten cuidado, te va a enamorar. Te hará sufrir -entonces sonrió con mal disimulado orgullo.

-No me vengas con ese cuento de que el amor duele como una doncellita de 10 años. El amor no duele -sentenció-. La envidia de un hermano duele.

-¿De qué hablas? Soy el mayor, soy el señor -el menor volvió a reír.

-Ambos sabemos que eso es un título vacío. Ambos sabemos quién da las órdenes aquí, a quién obedecen los soldados, y quien llena las arcas…

-Y quien se va a casar con la leona -interrumpió con brusquedad.

-Nadie dijo nada de matrimonio. Pero en lo que a mí respecta, es un terreno más donde te gano, ¿verdad? -el mayor entrecerró los ojos con desprecio.

-No la mereces. Yo soy el señor y ella es la mayor. Debería ser para mí.

-No sabes nada de ella -rió.

-Sé que yo soy más compatible, debería ser para mí -el menor sintió un escalofrío. Eso confirmaba sus sospechas. La envidia de un hermano. De pronto ya no pudo reír.

-Pues te tengo una noticia. Ella no es un premio que hay que ganar.

-¿Qué quieres decir? -subió una ceja.

-Quiero decir que subestimas su inteligencia. Somos sus vasallos, y no al revés, ¿lo habías notado? Puede elegir -bajó la voz y dejó la frase suspendida entre ellos. Ya había elegido.

-Aun así -se encaprichó el mayor, sin argumentos. Si pudiera decirle que el amor duele cuando no era correspondido. Si pudiera decirle que la había amado desde que la viera en la corte siendo casi una niña, y de eso ya hacía ocho años. No tenía ningún derecho de haber elegido a su hermano. Pero allí estaba, haciéndolo soñar despierto, con su aroma y su tacto. Quien daba las órdenes, quien llenaba las arcas. Quien tenía a la mujer-. Oh ya entiendo. Ama el poder, por eso te elige. Porque das las órdenes.

-Mira, nunca te había dicho esto -suspiró-, pero ella ya me había elegido tiempo atrás, cuando ni ella ni yo éramos señores.

-¿Por qué me lo dices ahora? -volvió a encogerse de hombros.

-Porque preguntaste. Si me caso con ella, adiós a tu título vacío -esbozó una sonrisa amarga-. Es lo que padre me recomendó -esa revelación lo atravesó y desfiguró su expresión-. Basta, no soy el villano. Soy un hombre que se ha esforzado en ganar todo esto. Mientras tu estabas ocupado en la corte haciéndote el importante yo estaba aquí levantando este maldito agujero.

-¿Estás diciendo que eres mejor que yo? -el mayor lo sintió así. Se sintió el peor.

-No. Intenté ayudarte, aún lo intento. Eres mi hermano y te quiero, pero no escuchaste, y ahora mismo me agobias con tus estúpidos celos. Así que déjame en paz.

-No te hagas el santo, amas el poder y el dinero -el menor esbozó una sonrisa amarga.

-Pues sí, igual que todos.

-Tanto como la amas a ella -sentenció el mayor. Recordó sus ojos y sus besos, y lo increíble que se le hacía. Aun hoy no lo creía. ¿Sería cierto? ¿La amaba de verdad?

-Tanto como tú te encaprichaste, no lo niegues -suspiró-. Podría dejarlo todo, el poder. Pero no a ella. Es mía, no te olvides mi hermano. Mía -sonrió con triunfo y se fue sin saludar.