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Anoche fue el turno de España en esta temporada de premios, y venimos a recopilar lo mejor de la ceremonia. Ellos tienen sus propias tradiciones, como que la comedia siempre mande en tiempos aciagos de crisis, cuando todos necesitan reír. Entre las más nominadas compitieron dos comedias, cabeza a cabeza, Dos comedias encabezan las candidaturas: La gran familia española y Las brujas de Zugarramurdi. Pero al final fue esta última junto con Vivir es Fácil con los Ojos Cerrados, de David Trueba las que se llevaron todo. 

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David Trueba fue el gran ganador, su película se llevó 6 estatuillas incluyendo Mejor Película, Mejor Director, Mejor Guión y Mejor Actor. Su protagonista, el actor Javier Cámara, rompió con su mala racha al llevarse el Goya por primera vez a casa, luego de haber sido nominado cinco veces en años consecutivos y no llevarse ninguno. Muchos lo llamaron el Al Pacino español por este detalle, pero ya puede estar tranquilo al saldar esa deuda pendiente. Lo mismo le pasó a Terele Pávez, ganadora a Mejor Actriz de reparto por Las brujas de Zugarramurdi, fue su quinta nominación consecutiva pero la primera vez que gana el premio.

Curiosamente en las tradiciones españoles encontramos dos dobles: la bendición y la maldición. La bendición se le atribuye al Festival de Cine de San Sebastián, uno de los festivales clase A internacionales. Se dice que el que allí se lleva la Concha de Oro, tiene el Goya asegurado. Esta vez no fue la excepción, y el premio repitió: para Mariana Álvarez por La Herida, como Mejor Actriz. Ahora, la maldición se refiere a la doble candidatura. Si alguien está nominado por dos películas diferentes, se irá a casa con las manos vacías, es ley. Esta vez le tocó a Antonio de la Torre, que ocupaba su nominación a Mejor Actor por Caníbal, y a Actor de Reparto por La Gran Familia Española. Claramente, no se llevó ninguno de los dos.

El cine español está atravesando un momento de crisis, como respecto al IVA, la caída de espectadores, el recorte de subsidios; y otros más, por lo que el presidente de la Academia, Enrique González Macho no dejó de hacer referencia a ellos. El que sorprendió fue Javier Bardem, que subió para entregar uno de los premios y aprovechó para hablar pestes del ministro José Ignacio Wert, uno de los grandes ausentes de la noche, a quien llamó en tono de burla el “ministro de anticultura”. Además, criticó al sistema de salud pública español. El sistema de Sanidad le contestó vía Twitter que no era quien para hablar sobre la salud pública ya que sus hijos no nacieron en hospitales públicos. Sí realmente pasó, que fuerte. De todos modos, fue algo extraño que el Ministro de Cultura se excusara a último momento y no estuviera presente en los premios de la industria que representa. Bardem no fue el único que habló mal de él.

La política también estuvo presente en los discursos de las mujeres, cuando las actrices Mariana Álvarez, la Mejor Actriz por La herida y Natalia de Molina, la Mejor Actriz de Reparto por Vivir es fácil con los ojos cerrados; mencionaron en sus discursos sus posiciones pro-aborto en alusión a una nueva ley anti-aborto que se promulgó hace poco en España. Pero estas posturas están lejos de ser rebeldes, mientras parece que la propia Academia apoya que la ceremonia de los Goya sea un vehículo de opiniones políticas. Este año, han invitado formalmente a la alfombra roja a trabajadores de Coca-Cola en situación de deashaucio que protestan por mejores condiciones salariales. Algunas de las estrellas de hecho posaron con sus flyers en señal de apoyo a su causa.

Es un tipo de ceremonia a la quizá no estamos acostumbrados. Solemos oír discursos donde, si bien encontramos algún que otro guiño, no se permite demasiada política. Los españoles lo hacen todo apasionadamente, desde protestar hasta ganar premios. Aunque miden con una vara diferente, no está de más observar las tendencias en cine europeo: suelen traernos experiencias maravillosas si sabemos abrir los ojos a algo diferente.