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El director se anima a pasar a la televisión junto a la guionista de Erin Brockovich, Susannah Grant. El canal ABC firmó contrato por ahora por trece episodios de un drama de ascenso y descenso social ambientado en un club de campo privado. Suena a la versión estadounidense y moderna de Downtown Abbey que muchos esperaban.

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Va a ser la primera vez que Russell dirija una serie, pero le está yendo bien. En 2012 su película Silver Linings Playbook le valió el Oscar a Jennifer Lawrence, aunque la película tuvo en total con ocho candidaturas. En 2013 volvió a la carga con American Hustle, que cosechó diez nominaciones incluyendo mejor director, mejor película, y las cuatro categorías actorales. Ya ganó varios Golden Globe y SAG, así que podemos estar seguros de que algún Oscar se va a llevar a casa.

No deja de ser curioso lo mucho que obtiene de sus intérpretes, si se tiene en cuenta su fama de desencuentros con los actores. No todo fue tan bien en su carrera como ahora, su historia es de muerte y resurrección. “Oh, eso es tremendamente injusto”, explicó el cineasta en el DIFF -Dubai International Film Festival- el mes pasado. “ Soy juzgado por dos malos días de mi vida…”.

El primero de esos dos malos días fue durante el rodaje de Tres Reyes, de 1999. George Clooney era una estrella en ascenso, listo para hacer la transición de ER a las grandes ligas de Hollywood. Entonces David Russell acabó a puñetazos en medio del set con el actor, aparentemente porque él no soportaba cómo castigaba a los técnicos. Se ganó la peor fama como un director imprevisible, que quedó cimentada definitivamente con su siguiente película, Extrañas Coincidencias, de 2004. Allí de ve en una grabación a Russell perdiendo los estribos con su estrella, Lily Tomlin y llamándola “puta” a los gritos.

“Aquella película y lo que vino después fueron los momentos más bajos de mi carrera”, afirmó el director. En esos años no logró concretar un proyecto, se divorció de su mujer de toda la vida, perdió dinero y su hijo fue diagnosticado con bipolaridad. Él creyó que había perdido su talento para contar historias, todo su ser. Pero no todo estaba perdido, hasta que seis años después, en 2010 volvió con The Fighter. Con Cristian Bale y Amy adams, que después repitieron en American Hustle, utilizó su experiencia como padre en capitalizarla para la idea de la película.

Sin embargo, el verdadero regreso triunfal fue con Silver Linings Playbook. “Creo que ese fue el trabajo clave en mi carrera. A partir de ahí, la gente empezó a reconocer mi estilo. Se podría decir que encontré mi voz”, afirmó. Esta película le valió a Jennifer Lawrence el primer Oscar, que junto con Bradley Cooper también participan en American Hustle. Se puede decir que juntó a los mejores intérpretes que ha tenido y no es de extrañar que sea una de las favoritas a mejor película.

Pero ¿aprendió la lección? Hace poco en una rueda de prensa se refirió a que Jennifer Lawrence estaba condenada a “doce años de exclavitud”, refiriéndose a su apretada agenda entre esta película y las dos partes que faltan estrenarse de Mockingjay, la última entrega de Hunger Games. O quizá es un juego de palabras diciéndole que va a perder contra 12 Years a Slave. De cualquier modo, se dio cuenta casi al instante de que había dicho una estupidez, pero tuvo que pedirle una disculpa pública a la actriz. Cuidado David, el pasado nos condena y los regresos triunfales son más frágiles de lo que parecen. De todos modos, con sólo llevarse una estatuilla, ya pasaría a las grandes ligas de esta generación de directores. Siempre y cuando no lo arruine.