David Russell, el director que nos trajo Silver Linings Playbook vuelve a la carga con esta historia de estafas, romances y traiciones que se ubica en los ‘70. Con tantos giros como el colorido esplendor de los peinados y la extravagancia; esta película retrata una operación real del FBI, llamada Operación ABSCAM. Christian Bale y Amy Adams repiten al director que ya trabajó con ellos en The Fighter, y se convierten en los Bonny y Clyde modernos. Sin embargo, su mérito radica en preguntarnos durante toda la película, quién engaña a quién; y quién es el que mueve los hilos después de todo.

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Pero no sólo estoy dos actores repiten director. Jennifer Lawrence y Bradley Cooper ya habían trabajado con Russell, en la película que se hecho le valió el Oscar a la joven actriz. Todo comienza cuando Irving conoce a Sydney. Él maneja un negocio fraudulento de prestamos usureros, ella se convierte en su amante e inventa la identidad de Edith Greensly. Parecen estar viviendo el sueño americano hasta que el agente del FBI Richie DiMaso, interpretado por Bradley Cooper, los encuentra. Para sobrevivir deben hacer un trato, y ayudarlo a encontrar a las grandes ligas de la estafa. Para eso utilizaran al alcalde electo de Nueva Jersey, Carmine Polito (Jeremy Renner); quien acaba de legalizar los juegos de azar en un vano intento por aumentar la recaudación de la ciudad.

Por otro lado, tenemos a Rosalyn, la esposa de Irving. Ella lo manipula y evita el divorcio amenazando con llevarse a su hijo, mientras vive una buena vida con el dinero sucio de su esposo. Sin embargo, sabe de su romance con Edith. Él parece estar enamorado de Edith, pero lo deja cuando se cansa de ser la segunda, sabiendo que no va a divorciarse. Entonces comienza a seducir al agente, Richie. Entre estas dos mujeres, nos preguntamos qué significa el amor y el dinero para ellas; si realmente son ellas quienes les mueven los hilos a Irving y a Richie; o es algo más. Cuando Rosalyn escoge un amante muy particular, nos preguntamos si es tan estúpida y superficial como parece, o está detrás de toda la operación.

Todo es así. Entre las intrigas y traiciones, hasta que aparecen los grandes mafiosos, organizaciones peligrosas para todos. Con un espectacular cameo de Robert de Niro como el padre de la mafia de los casinos, Victor Tellegio. El guión tiene tantos giros, todos parecen tener secretos escondidos, identidades falsas; y ningún escrúpulo en absoluto. Los policías quieren la gloria, los políticos quieren la fama, y del primero al último quieren el dinero y el poder. Las actuaciones son todas buenas, pero ninguna destaca en demasía sobre las demás. La química entre un irreconocible y gordo Christian Bale y la siempre adorable Amy Adams, es envidiable. Pero los demás no se quedan atrás.

Lo mejor de esta película, sin embargo, es el permanente suspenso que nos trae la historia; sin llegar a ser agotador. Tenemos nuestros momentos de calma, cuando creemos que entendimos todo, o que tal o cual está acabado. Y luego nos llevamos grandes sorpresas que nos dejan con la boca abierta. Estas sospechas y traiciones me recordaron mucho a la corte de Desembarco del Rey, porque también aquí cada uno juega su propio juego, sus propios intereses; y nadie resulta confiable. Deberíamos esperar lo inesperado, porque verdaderamente no sabemos qué puede ocurrir.

Los personajes son coloridos y extravagantes, cruzando la línea entre el comportamiento más racional y los impulsos más desesperados. Es una comedia, pero con un humor fino e inteligente, para prestar atención a cada detalle. Se hace entretenido y bien ejecutado, con un estilo que recuerda al de Martin Scorsese en The Departed. La historia de amor y desamor le da un buen toque a la historia de estafa. El final, donde se aclara quién tenía el control realmente, nos deja con la boca abierta.

Una de las favoritas para Mejor Comedia en los Oscar, con siete nominaciones para los Golden Globe, diez para los BAFTA, y en total 83 nominaciones para esta temporada de premios; de las cuales ya ganó 32, y los que aun faltan por entregar. Una gran película, entretenida e intrigante. Con este estilo tan particular, y la buena racha del director, comienzo a preguntarme seriamente si no podría ser el heredero natural de Scorsese. De cualquier modo, pronto jugará a su lado con los nombres de grandes directores que nadie puede ignorar.