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La película de Steve McQueen es una de las grandes favoritas para llevarse todo en la ceremonia de principios de marzo. Después de la revelación del actor protagonista hasta ahora desconocido, Chiwetel Ejiofor, siete nominaciones a los Golden Globe que se entregan la semana que viene, y más de ochenta premios más; no es de extrañar que sea una favorita. Ganó premios en todas las ceremonias de la temporada, los del Sindicato de Actores, la AFI, los BAFTA, la Asociación de Críticos, y podríamos seguir todo el día. ¿Pero de que se trata todo esto?

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Existe últimamente un gusto de los estadounidenses por las películas históricas, en particular con el tema de la esclavitud; como lo fue la tríada de Lincoln, Django Unchained, y ahora 12 Years a Slave. Muchos dicen que se ha tratado de un trabajo de activismo conjunto entre el director Steve McQueen y el guionista John Ridley. El interés del director fue retratar la era de la esclavitud en los Estados Unidos con “un personaje que no era evidente en términos de su comercio de la esclavitud”.

Entonces fue cuando conocieron la biografía de Solomon Northup, un hombre nacido libre en New York pero secuestrado en un viaje de negocios en Washington y vendido como esclavo, con un nuevo nombre para reemplazar a otro esclavo que se había fugado. Esta escena es de una crueldad increíble, una actuación magnífica, pero sobre todo la historia tan cruda que nos deja en gran tensión. Pero enseguida todo pasa, nos vemos sumidos en una historia donde los días pasan lentos y parecidos uno a otro. Más adelante encontraremos otro pico de tensión y luego otra calma aparente.

Al principio me sentí molesta con la alternancia de una enorme tensión y una calma aburrida a la que hay que buscarle el sentido, pero entonces noté que esa es exactamente la vida de Northup. El guionista intentó transmitirnos las sensaciones del flamante esclavo, por un lado momentos de nerviosismo en los que teme por su vida. No sólo su captura, sino el conflicto con Tibeats y el intento de lincharlo, la venta de Ford, la violación de Patsey, la traición del supervisor; y como climax emocional cuando Epps azota a Patsey sin miramientos. Pero por otro lado están las llanuras de calma, de una tarea monótona que parece nunca acabar; la vida misma del esclavo.

El guión tiene una estructura inusual, en lugar de los cinco actos a los que estamos acostumbrados se desarrolla en forma episódica. La captura, la vida en la estancia de Ford, luego la vida con Epps, la relación con Patsy y el intento de fuga, y la ayuda finalmente de Bass. Cada pequeño episodio tiene su desarrollo y su climax, para fluir naturalmente hacia el siguiente. Pero hace falta paciencia, podemos penetrar en esta estructura con cincel y martillo hasta encontrar un diamante. Por otro lado, el final de la película es el cierre emocional que le da sentido a todo aquel momento que parecía no tenerlo. Es decir, para Northup volver con su familia hace que todo haya valido la pena.

Las actuaciones brillan, en especial el retrato de Chiwetel Ejiofor, que interpreta a Northup y ha sido la revelación de esta temporada; junto con Lupita Nyong’o, que interpreta a Patsey. Además, Michael Fassbender como el malvado Epps también funciona excelente. Pero creo que el plato fuerte de esta película es la actuación de Ejiofor. Espero sinceramente que esto le traiga nuevos papeles a futuro, me gustaría verlo en otros roles o saber algo más de él.

Después de cosechar tantos premios y buenas críticas, no es de extrañar que sea una de las favoritas. Me alegra que un tipo de guión diferente, con un protagonista que no es figura haya tenido tanta repercusión. Muestra que la industria se está renovando, se intentan fórmulas nuevas y me parece genial entre tantas remakes; y por supuesto los premios las reconocen. No me extrañaría que ganara en Mejor Dirección o Mejor Película, o que Ejiofor sea el Mejor Actor. Aunque me estoy adelantando, aun no se anunciaron los nominados. Sin embargo, es seguro que esta película seguirá dando que hablar en los premios que aun quedan por entregarse.