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Esta semana se estrena la segunda entrega de la trilogía de Hunger Games, basada en un exitoso best seller sobre un mundo diatópico. Esta vez el director ha cambiado, ya que la primera parte fue dirigida por Gary Ross. A Francis Lawrence lo conocemos por I am Legend y Water for Elephants, por nombrar algunas; y su visión es distinta a la de Ross. Por otro lado, la autora de los libros habla sobre la adaptación cinematográfica y el desarrollo de los personajes, confesando quién es su favorito.

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Al contrario de lo que pudieran esperarse, no de identifica con Katniss. “Ella empieza casi formada por completo. Es uno de esos chicos que tienen grandes responsabilidades sobre los hombros a una edad muy temprana, y eso la ha formado en ciertos aspectos. Por eso en algunos puntos es muy madura, y en algunos otros es extremadamente inmadura para su edad”, cuenta Suzanne Collins. También agrega que es un personaje susceptible de identificación porque es muy humano. Piénsenlo, al principio, ella intenta ahogar a un gato. Es decir, vamos, hay tanto que podría haber hecho si quería deshacerse de él, dejarlo en la calle, preguntarles a los vecinos si lo querían, y demás. Pero se arrepiente porque es el gato de Prim, y vemos cuanto la quiere cuando se ofrece en su lugar en la cosecha. “Así que no tienes que preocuparte de que el personaje se sienta moralmente superior al lector. No es perfecta”.

“Es un personaje complejo. No siempre apunta al note, o a lo moralmente correcto. Pero tiene un buen corazón en el fondo, y sabes que es capaz de tomar decisiones que nadie debería estar tomando”, explica la autora. Sobre Katniss también opinó el director, Francis Lawrence, compartiendo el punto de vista sobre que es una persona real, y es muy reticente a tomar esas “súper responsabilidades”, y en ese sentido el espectador podrá sentirse identificado con las decisiones que toma. “Ella es heroica, pero no es un superhéroe; y creo que eso es algo importante”, sentencia Lawrence; quien también firmó contrato para dirigir la última película de la saga, Mockingjay.

Con el enorme éxito de los libros y de la primera película, la presión en Francis Lawrence para elevar los estándares es alta. Es decir, no creo que nadie haya quedado disconforme con el trabajo de Gary Ross como director, pero se intenta aun una mayor calidad. “Soy una persona diferente. Voy a tener un estilo distinto, al menos visualmente, de lo que hace Gary”, explicó. También tengamos en cuenta que en Hunger Games sólo vemos el Distrito 12, el Capitolio y la arena; pero en Catching Fire tenemos el tour de la victoria, lo que nos llevará a recorrer los otros Distritos. Es un desafío visual, porque todos son diferentes, cada uno tiene su propia actividad primaria, sus costumbres, sus vestimentas. Al estar incomunicados uno con otro, cada Distrito es un mundo aparte, y eso representa para el director un nuevo desafío. “Había mucho espacio para crear y crecer cuando hacíamos Catching Fire, con mi propio estilo y haciendo crecer la historia lo mejor que pude”, cuenta.

Por otro lado, Francis Lawrence ha tomado el elemento sorpresa de la trama como algo visualmente explotable (este adjetivo parece adecuado, atentos) y por eso opina que lo disfrutará más la gente que no ha leído el libro, porque encontrará algo nuevo, algo que no se espera. Volviendo un poco a Suzanne, al final contó con qué personaje se identifica, y debo decir que sorprendió un poco: con Plutarch Heavensbee. “Él es el principal creador del juego, está creando la historia, la arena, manipulando los personajes. Un escritor no está lejos de eso. Plutarch es la mente maestra de la rebelión, piensa en la historia de en muchas formas y ángulos, es algo parecido a lo que hago como autora. Si lo vez con una perspectiva creativa, básicamente tenemos el mismo trabajo”

Hay algo de irónico en que se identifique con alguien que ha creado un mundo casi exclusivamente con propaganda, y es que ella ha sido muy crítica a los medios. “Espero que la audiencia pueda notar la ironía también. Estoy muy emocionada por la campaña de marketing, es brillante porque usa las mismas imágenes para promocionar la película que el Capitolio usa para promocionar el Vasallaje de los Veinticinco. Eso mismo, ese dualismo, es uno de los temas centrales del libro. Se ve más en la tercera parte, en Mockingjay, la propaganda de guerra, la imagen de real o no real, o el tema de si podés confiar o no en lo que vez en una pantalla, cuánto estás siendo manipulado, cuánto la imagen está siendo manipulada, cuánto te han mentido”, afirma Suzanne, con un discurso que recuerda al genio de la propaganda Joseph Goebbels. ¿O sería mucho decir que Snow es un Hitler moderno?

Tal vez, pero si nos ponemos a pensar, el paralelismo no es sólo con la Segunda Guerra Mundial, si Snow es Hitler y Plutarch es Goebbels. Y la sorpresa al final de Catching Fire es Pearl Harbor. La destrucción del Distrito 13 son las bombas nucleares. Peeta y el lavado de cerebros, no es la primera vez que lo vemos. Quizá lo podríamos pensar mejor después de ver la película, pero no creo que sea una idea descabellada. Una distopía que es un futuro a mediano plazo, pero también puede ser un pasado a mediano plazo, donde no hubo una rebelión sino una guerra; donde un país se mete al final del conflicto y rompe todo, vamos. La película se ve genial, y aunque el libro me ha parecido el más flojo de los tres, este film parece más fuerte que el anterior. Si ese es el caso, Mockingjay terminará siendo épico. Como siempre, espero con ansias y tengo muchas ganas de verla.