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Cuando los actores se comprometen a interpretar un papel, muchas veces se preparan antes del rodaje. Hemos visto a actores tomando clases de danza, escalada, esgrima o boxeo; o cualquier otra cosa que haga su personaje. Los hemos visto teñirse el cabello y subir y bajar de peso, pero ¿qué ocurre cuando esa preparación es tan dura que conlleva riesgos importantes para la salud? ¿Cuál es el límite para hacer un buen trabajo y ser realmente abusivo con el cuerpo y la mente?

the machinist y the joker

Hablemos por ejemplo del ganador del Oscar, Mickey Rourke. Para su papel en Iron Man 2, decidió ir aclimatándose a su papel. Al personaje de Rourke lo encontramos preso en Rusia al principio de la película, y se supone que eso define su carácter. Para eso, Mickey se fue a pasar un mes verdaderamente encerrado en la prisión de Butyrka, en Moscú. No es un lugar amigable, durante el régimen stalinista fue conocida por sus condiciones brutales y se dice que miles fueron asesinados dentro de sus paredes. De todos modos, también afirmó que era la prisión más limpia del universo.

Eso ha sido un riesgo, Mickey, pero no pasó de eso. Sin embargo para Tom Hanks, no fue tan fácil librarse de las secuelas. Hace pocos días, el actor anunció que padece diabetes tipo 2, en parte gracias a los cambios de peso que debió realizar para los diferentes papeles. Vemos por ejemplo que engordó mucho para Un Equipo Muy Especial, y luego adelgazó mucho para Náufrago. El tipo dos es la forma más común de la diabetes, y afirma que era en verdad venía siendo una posibilidad desde que tenía 36 años, y ahora tiene 57.

Por otro lado, también podemos contarles sobre un cambio de peso algo más extremo. Para su papel en The Machinist, donde Christian Bale, interpreta a Trevor Reznik, un obrero de una oscura fábrica que se consume en una enfermiza delgadez unida a un desmedido insomnio que dura un año entero. Para esto, debió adelgazar mucho. Perdió 27 kilos para la interpretación, teniendo en cuenta que no era un muchacho que pudiera decirse subido de peso. De hecho, ya lo habíamos visto bastante flaco en The Fighter, interpreta a un boxeador fracasado y adicto a las drogas, de la categoría de peso liviano. Pero si lo vez en como Bruce Wayne, es musculoso y grandote. ¿Cómo logró esos cambios en su cuerpo en un tiempo tan relativamente corto? No lo sé, pero eso no puede ser saludable.

Además, no sólo el cuerpo sufre para los actores, sino también que tiene consecuencias psicológicas. Se dice que Jack Nicholson necesitó tratamiento psicológico luego de su papel en Atrapado sin salida. Allí interpreta a un hombre visiblemente trastornado, y quizá se haya apegado demasiado al rol. Pero no pasó de aquello y sin embargo, quería contarles sobre un caso más escalofriante. Todos recordamos al Guasón de Heath Ledger, que le valió el Oscar póstumo por su interpretación. Años más tarde se reveló que él se había obsesionado. Sabía que sería un momento cúlmine en su carrera y quería que fuera perfecto. Para eso se encerró durante un mes en una habitación de hotel a solas a practicar risas, poses y demás hasta lograr una simbiosis con el personaje.

Para eso se consiguió un diario en el que escribía como si fuera el Guasón. En el diario, que ahora conserva su padre Kim Ledger, se encontraron relatos, dibujos, recortes de diarios y trozos de fotografías. También repasa escenas, como la del hospital, pero desde su propia perspectiva mientras cuenta que con su hermana de pequeños jugaban a disfrazarse de enfermeras. Se puede revelar que Ledger pasó por un proceso de revisión de sus propias emociones inspirado en el Guasón, o para convertirse en él. El último día antes de empezar a rodar escribió en la última página “Bye bye”. Su padre explica que es muy difícil verlo. Además, en la portada del diario lo tituló The Joker. ¿Habrá sido demasiado? Es lo que su padre parece sugerir.

Esto parece ser un caso muy extremo, no es que impliquemos que el papel le perturbó tanto que lo llevó al suicidio. Sin embargo, existe esa posibilidad. Ha cruzado el límite entre la preparación para el personaje y la obsesión lisa y llana. La actuación, bien hecha, es en verdad un trabajo más difícil de lo que parece desde nuestro cómodo lugarcito en la butaca. Es un trabajo duro, pero alguien tiene que hacerlo.