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El 18 de octubre se estrenó The Fifth Estate, una película biográfica basada en los primeros años de Julian Assange, dueño del sitio web que filtraba y publicaba información sensible de los gobiernos de todo el mundo. Esto le valió a Assange la búsqueda internacional y que deba refugiarse en diferentes embajadas, mientras se tematizó en boca de todo el mundo. Varios libros fueron publicados sobre WikiLeaks, para que luego Dreamworks comprar en 2011 los derechos de uno de ellos para convertirlo en guión.

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El libro en cuestión es el de Daniel Domscheit-Berg, llamado “Inside WikiLeaks: my time with Julian Assange at the world’s most dangerous website”. Domscheit-Berg había sido el más estrecho colaborador de Assange, hasta que reveló todo en su libro, siendo visto como una traición para muchos de los organizadores. En este contexto, también hubo idas y venidas con el cast que arriesgaba mucho en tal escándalo. Luego de que Jeremy Renner y James McAvoy acabaron negándose a interpretar a Assange y a Domscheit-Berg; los papeles fueron para Benedict Cumberbatch y Daniel Brühl respectivamente.

En enero de este año, Cumberbatch envió una carta al verdadero Assange pidiéndole que se encuentren, puesto que para el actor esto enriquecería su interpretación. La respuesta del hacker no se hizo esperar, aunque la organización recién la ha sacado a la luz hace pocos días, junto con el estreno. Assange fue muy duro respecto a la película. Dijo que existiendo muchos libros sobre WikiLeaks, no es casual que la productora norteamericana Dreamworks haya elegido la que peor lo hacía quedar.

“Yo creo que tu eres una buena persona –le dice Assange a Cumberbatch- pero no creo que esta sea una buena película. No creo que sea positiva para mí ni para la gente que me importa. De hecho creo que será muy negativa para mí y para la gente que me importa. Está basado en un libro falaz, escrito por alguien que planea una venganza contra mí y mi organización. En otras circunstancias, esta venganza no hubiera significado nada, pero nuestro conflicto con el gobierno de los estados unidos y su prensa de establishment han creado patrones de mercado para ciertos trabajos y comentarios que resultan hirientes para nosotros.” Dice Assange, afirmando que Dreamworks se excusará en que es ficción, pero realmente no lo es, sino una verdad deformada con mala intención.

Es alarmante también que el asunto del mensaje haya sido “primera carta”, dando a entender que puede haber habido un intercambio más extenso entre Assange y Cumberbatch. Allí se niega, con pesar, a encontrarse porque afirma que eso le daría crédito a la película, dando a entender que él la aprueba. Además, afirma admirar el trabajo del actor, y le pide que considere abandonar el proyecto. Sin embargo, como sabemos, no lo hace. “Hay docenas de libros sobre WikiLeaks que son positivos o neutros, pero Dreamworks decidió basarse en el más tóxico (…) Han basado su producción entera en los dos libros más desacreditados del mercado”, agrega.

Luego afirma que la película será intencionalmente utilizada para colocarlo a él y a su organización bajo una luz negativa, y cree que la idea es distorsionar los eventos para que el público no los entienda, en lugar de aclarar la verdad. Aduce que amplificará historias difamatorias que hace tiempo se han probado como falsas. “Te usarán como un arma cargada para asumir la apariencia de la verdad, para luego asesinarla –se dirige directamente a Cumberbatch-. Para presentarme como alguien moralmente comprometido y colocarme en el lugar de una historia falsificada. Para crear un trabajo, no de ficción, sino de verdad deformada (…) Tus habilidades quedarán en manos de personas que quieren borrarme a mí y a WikiLeaks del mundo”

Después del estreno, ¿realmente se tuvo un impacto tan negativo sobre la organización? Para asegurarse de esto, o darse credibilidad, los productores de la película han realizado una encuesta en Los Ángeles cuyos resultados parecen contradecir las predicciones de Assange. Después de ver la película 87% de los encuestados quiere exigirle al gobierno mayor transparencia en los datos que maneja. Por otro lado 80% está de acuerdo en qué es difícil saber qué medio dice la verdad. 54% consideran el periodismo independiente como el quinto poder y un 7% va más allá y se consideran a sí mismos el quinto poder.

Los números parecen arrojar que la película no le ha dado descrédito a WikiLeaks, sino al contrario: 53% de los hombres y 20% de las mujeres confían más en WikiLeaks que en las noticias que ven por televisión, y sólo 12% consideran a la organización como algo peligroso. Además 39% de los hombres y 63% de las mujeres cuestionan las políticas de secretismo y transparencia del gobierno. El 78% de los encuestados desean tener más privacidad en sus datos pero no saben como obtenerla. Ocho de diez personas no aprueban que las compañías utilicen su información personal.

Esto parece concluir que la película no ha sido negativa para Assange ni para WikiLeaks, pero no debemos olvidar que los realizadores de las encuestas son los mismos productores de Dreamworks, parte implicada en el asunto. Como sea, no es casual que la organización haya distribuido la carta de Assange pocos días antes del estreno, ni que la productora haya respondido con resultados numéricos.

Una impecable estrategia de marketing, pero si vemos más allá, ¿la película cuenta la verdad sobre WikiLeaks? ¿Pretende realmente darle descrédito? ¿O es sólo una ficción inocente sobre un tema que ha estado por mucho tiempo en boca de todos? Quizá haya sido muy pronto para convertir todo este tema en película, todo parece muy fresco aun y el riesgo de la polémica era conocido. Ahora ha quedado abierto y no queda más que esperar a cómo sigue la historia, en especial si llegaran a conocerse el resto de las cartas.

Trailer: