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El bueno y el malo lo son por oposición. Todos necesitamos un Némesis, porque si no fuéramos mejor que algo, ¿seríamos buenos realmente? ¿Cuál es la bondad y cuál es la maldad? Proteger al inocente, honrar a tu padre, cuidar a tus hijos. Y en un momento dado, todo aquello se mezcla. El malo y el bueno son dos caras de la misma moneda, porque uno necesita de otro. Hay una lucha que no se resuelve, y está bien que así sea; sino terminaría la historia del cine aquí mismo.

malvados pero ambiguos

A veces pasa que el bueno es “demasiado” bueno. No duda, no se equivoca, no le salen las cosas al revés. Entonces se logra un personaje, la verdad sea dicha, poco realista. ¿Y quién se acuerda de esos personajes? Nadie, la verdad. Pero de aquel que te hizo comer las uñas porque sencillamente quería probar su calidad de guerrero ante su padre y se sintió despreciado (como Loki o Faramir) o que busca venganza de sangre porque le han quitado todo (como Gladiador), o que creció sabiéndose menos, sabiendo que su opinión no valía, o que cree que ha tenido duras pruebas para proteger a su familia; o sencillamente quiere buscar un límite como un niñito caprichoso. ¿Cuál es el malo más malo? En realidad, es ambiguo.

Entonces se logra un personaje conflictuado, profundo, que duda, que sufre. Ese es el más recordado, la moral contradictoria. Es malo pero empatizamos con él. Es malo y queremos que gane, y eso es duro de admitir porque se supone que todos nos creemos buenos. De hecho son muy pocos los que se saben malvados, porque suelen ser completamente psicópatas. Entre los mentalmente sanos nadie dice “cuánto daño estoy haciendo” sino más bien “que horrendo y duro espectáculo debo presenciar para cumplir con mi tarea”. Veamos algunos de estos. Pero vamos a ver en maldad decreciente (sic) hasta ambigüedad creciente.

“This is too easy. Staying alive!”. Gran frase de Jim Moriarty, significa “esto es demasiado fácil, permanecer vivo”. Quise conservar el original porque todos recordaremos esa escena. Moriarty es un genio, de eso no hay duda. Está dispuesto a cualquier cosa por probar su inteligencia y su valor, y se sabe intelectualmente superior a los demás. ¡Un momento! ¡Esto lo tiene en común con Sherlock Holmes! ¿Entonces por qué Moriarty es el malo? ¿Porqué crea caos en la sociedad? Sherlock, a su modo, también. Es un juego de ambigüedad, de espejos. “Tu eres yo” le dice, y es verdad, son lo mismo y los extremos acaban tocándose. Quizá sencillamente porque el juego de Sherlock es resolver crímenes irresolubles y el de Moriarty es crearlos.

Y si vamos a hablar de buscar un límite, hay otro villano del que quisiera hablar. Alexander DeLarge. En verdad su apellido no es este, sino que se lo inventó porque se compara con Alejandro Magno. En La Naranja Mecánica, Alex dirige un grupo de ladrones / violadores / etc; los drugos. ¿Por qué? Sencillo, porque puede. Alex no tiene un “Sherlock” con el cual medirse quien es mejor, sino que su Némesis es la sociedad misma. Quiere probar que puede. Igual que Moriarty con sus crímenes irresolubles, con sus robos imposibles. Es retratado como un sociópata, igual que el anterior y su archienemigo –recuerdo que Sherlock es un “sociópata funcional”-, es muy inteligente y sabe que lo que hace está mal. No le importan las consecuencias de sus actos, pero es no quiere decir que no las entienda.

¿El fin justifica los medios? Ahora imaginen que no tienen nada más para perder. Tenés cáncer, no tenés laburo, y te vas a morir en los próximos breves años y tu familia se va a morir de hambre irremediablemente. Pues bien, si tu vida no vale nada, al menos vas a intentar salvarlos a ellos, ¿verdad? ¿Y si para eso tendrías que lanzar un mal a la sociedad que haría que otros chicos que podrían ser tus hijos murieran? ¿Igual lo harías o los dejarías en la lona? Hablamos por supuesto de Walter White, aunque también podríamos aplicarlo a Tony Soprano, creo yo. En este caso para él, el fin justifica los medios. Vender droga para mantener a su familia, esto ya lo había escuchado en la vida real, afirmando que lo haría de nuevo. ¿Es verdaderamente malo o sólo está errando en la opción que elige? Quizá dirá que no tuvo opción, pero como nos hay enseñado años de películas, siempre hay opción.

Avancemos. Sólo Dios juzga, si crees en él, digamos. Pero por suerte además de esperar la justicia de Dios, tenemos leyes. Y las leyes las hacen los hombres, son imperfectas y como dicen los abogados, “hecha la ley, hecha la trampa”. Pero resulta que hay un tipo que se dedica a buscar a asesinos despiadados que se las han arreglado para escaparse de la ley y cortarlos en pedacitos. Estamos hablando, por supuesto, de Dexter Morgan. Es el Robin Hood de los asesinos seriales, pero el problema aquí es que se convierte en lo mismo que quiere erradicar. Limpia el planeta de criminales, pero él es un criminal en sí mismo. ¿Eso lo convierte en 100% malo o ha quedado en una zona gris entre el bien y el mal?

“So many vows. They make you swear and swear. No matter what you do, you’re forsaking one vow or another”. Tantos juramentos, te hacen jurar y jurar. No importa lo que hagas, estarás rompiendo un voto u otro. Ahora vamos a subir en la escala de ambigüedad, aunque quizá bajar en la de maldad. Son malos que actúan mal y lo saben, pero por mantener un bien mayor. Esta frase es de Jaime Lannister, conocido mundialmente como el Matarreyes. Pensemos en esto, porque me encanta este personaje en particular, todos lo odian pero yo creo que en el fondo tenía buena intención. Se alista en la guardia real de muy joven por consejo de su hermana, y durante la rebelión (no vamos a explicarla aquí), asesina al rey que juró proteger. ¿Es un traidor? Todo indicaría que sí. Pero el rey estaba masacrando inocentes, los soldados del rey contra los soldados de su padre. Defendió al inocente y apoyó a su padre, ¿eso es traición? Para un juramento sí, para el otro no. Además, podría haber dicho “que lindo el trono” y sentarse y chau picho, ¿quién iba a ir a sacarlo? Y sin embargo no lo hizo, y lo entregó con todas las reglas. Suena a un tipo honorable para mí.

Quiero hablar de otro de mis favoritos de todos los tiempos, y es Thranduil, si no lo conocen es el Rey Elfo del Bosque Negro. Muchos dicen que Thranduil es malo, Sí, es amargo, ¿pero malo? Cuenta la historia que pudiendo ayudar a Thorin a recuperar su reino, le da la espalda y lo encarcela. Es la segunda vez que le da la espalda al pueblo de Erebor que era su aliado en la batalla y el comercio. A primera vista, igual que Jaime Lannister, resulta un traidor. Pero pensemos en esto, ¿sería sensato para un gobernante cualquiera mandar a sus soldados a una muerte segura sabiendo que la misión es prácticamente suicida? Vamos, ningún aliado vale mandar a nuestra gente al suicidio irremediable. “Es que no arriesga no gana” diría el enano, pero también el que no arriesga no pierde. Piensa en su pueblo, y por más que se haya ganado la mala fama, yo lo banco.

Además quería hablarles de Jareth, el Rey de los Goblins. Aunque no es un goblin él mismo, se teoriza que pueda ser un fauno o un elfo. Pero dejemos este debate para después, aquí también es ambiguo. El Rey del Laberinto, ¿es bueno o es malo? Bien, secuestra a un bebé, el medio hermano se Sarah y la obliga a rescatarlo. Si sólo viéramos eso, es malo. Pero viendo más allá, sólo de este modo empieza a querer a su medio hermano. Gracias a las pruebas de Jareth, Sarah se ha convertido en mejor persona, y él lo sabe. ¿Amor duro? Digamos, un regaño a una niña caprichosa, disciplina en el mejor de los casos. Él flirtea con Sarah, y es un tanto desubicado sabiendo que él es un adulto y ella una adolescente, pero puede tener una explicación más profunda. Jeremy, el ex amante de su madre que le regala la caja de música en primer lugar; es en verdad Jareth en su forma humana. Bajo este punto de vista, es probable que él sea en verdad el padre biológico de Sarah, y eso explicaría su tendencia a aplicarle disciplina y afecto a la vez. Todo se resume en una línea que él le dice: “Pido muy poco. Témeme un poco, ámame, hazme caso… y seré tu esclavo”. Suena muy paternal para mí. Entonces no es malo, ¿o sí? Bueno, es un secuestrador, pero no le hace daño al bebé. Para mí no es malo, pero sigue siendo ambiguo.

¿Qué opinan? ¿Son malos o no? De todos modos creo que los más ambiguos son los mejores personajes, y se merecen un lugarcito en el panteón de las mejores caracterizaciones. ¿Qué les parece a ustedes? ¿Qué otro ambiguo les gusta? Porque lo más claro es que con ellos nadie queda indiferente.

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