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Hoy vengo a hablarles de una película de acción épica, un thriller psicológico y profundo que lamentablemente no es muy conocido por estos pagos, pero vamos a hacer justicia. Guardianes de la Noche es una película rusa de 2004 que nada tiene que envidiarle a los superhéroes de Marvel o DC. Se basa en la novela del mismo nombre de Sergéi Lukiánenko, y tiene una segunda parte llamada Guardianes del Día. Se supone que contaría con una tercera que cerraría la trilogía de las novelas, llamada Guardianes del Crepúsculo pero no se tiene consistencia de que se vaya a completar por ahora.

guardianes de la noche

La película se desarrolla en los tiempos actuales, pero desde tiempo inmemorial han existido algunos seres humanos que tienen poderes sobrenaturales. A estos se los conoce como Otros. Los Otros se reunían en dos bandos, la Oscuridad que sometía a la población indefensa y la Luz, que los defendía. Consciente de que la batalla estaba igualada, Lord Geser de la Luz y Zavulón de la oscuridad acordaron una tregua, un alto el fuego. Para ello crearon guardias que asegurarían el cumplimiento de esa tregua. A los Otros de la Luz se los llamó los Guardianes de la Noche, actuaban justamente durante las noches cuando la Oscuridad tenía el poder. Por otro lado, los Otros de la Oscuridad fueron llamados los guardianes del día. Se cuenta que un día llegaría un Otro más poderoso que ninguno y debería elegir un bando, rompiendo así el delicado equilibrio.

Hasta aquí el marco histórico, y comienza la historia de nuestro héroe, Anton. Abandonado por su novia Irina, recurre a una bruja llamada Daria para que junte de nuevo a la pareja. Esta le dice que Irina está embarazada de otro hombre y la única forma de que ella vuelva es inducirla a un aborto. En eso está cuando aparecen dos personas, Ilya “Oso” y Semyon, luego se les une una tercera, Lena “Tigrionok”. Estos son Guardianes de la Noche que han venido a someter a la Otra de la Oscuridad, Daria. Como Anton puede verlos, descubre que es un Otro. Se une a la Guardia Nocturna, de la cual forma parte por doce años. La película en sí se centra en las aventuras de la patrulla de Anton durante esos años. También conocen a Yegor, un niño del cual se sospecha que puede ser el Otro más poderoso; y a Svetlana, una leyenda que cobra vida sobre una mujer maldita.

Sin spoilear el final, pasemos a Guardianes del Día. Todo empieza cuando Tamerlán llega a la antigua ciudad de Samarcanda planeando hacerse con la “Tiza del destino”, un artefacto que sirve para reescribir la historia y por lo tanto borrar los errores del pasado; es decir, lo que quien escribe considere un error. Entra en la fortaleza y se hace con la Tiza. Por otro lado, nuestro héroe Anton se debate ahora entre la Luz y la Oscuridad, mientras asesora a Svetlana, quien había resultado ser una Otra de la Oscuridad que se pasa a la luz. En una misión de rutina, Anton y Svetlana encuentran que un Otro de la luz se ha pasado al otro lado. Este personaje –sin spoilearles quien resulta ser- es tan importante que la Guardia Diurna obliga a Anton a destruir las pruebas contra él, y así terminar con la tregua de tantos años. Conociendo la leyenda de Tamerlán, decide buscar la Tiza del Destino para corregir todo aquello, muy especialmente su trato con la bruja Daria; y en esa búsqueda se centra la película.

Pues bien, espero haberme explicado lo suficientemente bien sin necesidad de arruinar los finales. Me gusta que los personajes duden. Son complejos, se pasan de un lado a otro por sus propias decepciones y quizá resulte en una alegoría de la sociedad: ningún bando absolutista, ni el bien ni el mal, pueden llenar por completo a los individuos. El hecho de que un niño sea el sospechado de ser el Otro elegido, como es el caso de Yegor, no es una idea nueva. Los niños son el futuro, desde Superman hasta Harry Potter, y miles más. Yegor ha nacido como un Otro de la luz, pero eso no era necesariamente así: podía nacer en cualquiera de los dos bandos. Eso es una novedad para los personajes súper-buenos a los que estamos acostumbrados. Por otro lado, lo que ocurre con Yegor y sus elecciones, sí es una novedad.

Ni el bueno ni el malo lo son completamente, y eso es un arma peligrosa. Puede ocurrir que genere una enorme empatía con el personaje por resultar más realista, pero también puede ocurrir que nadie entienda nada. Se ha logrado una gran narración, y eso tiene un valor inmenso.

Tengamos en cuenta que el cine ruso había estado en sincera decadencia después de que se desintegrara la Unión Soviética; no a nivel creativo, sino presupuestario. a película estuvo producida por la cadena de televisión nacional, Perviy Kanal con solamente 4,2 millones de dólares. El presupuesto fue destinado a los efectos especiales que tan comunes son para Hollywood pero son un reto para los rusos. En total se usaron 16 estudios del país especializados en FX y trabajadores autónomos, cada cual fue elegido por sus habilidades individuales. La mayor parte de las escenas fueron creadas por diferentes artistas a lo largo de varias franjas horarias, teniendo que compartir datos e imágenes por Internet. Todo a pulmón.

Guardianes de la Noche se estrenó en el Festival de Cine de Moscú de 2004 y terminó siendo la película rusa con mayor ganancia de taquilla de la historia, con 16,7 millones de dólares de recaudación sólo en Rusia. Ese mismo año superó a El Señor de los Anillos en ese país. En enero de 2006 se estrenó la secuela, Guardianes del Día, con un éxito tan grande como la primera. Esto llamó la atención de Fox Searchlight Pictures que compró los derechos para distribuirla en todo el mundo.

Más allá de que son excelentes películas, es una esperanza para todo aquel realizador que empieza con nada. Esta gente, a puro esfuerzo y con un bajo subsidio estatal, lograron una superproducción digna de Hollywood. Levantó el cine ruso, que se creía perdido luego de la caída de la URSS. Nos muestra que el talento va mucho más allá de los efectos y las celebrities, sino que está en todo el mundo, a la vuelta de la esquina, esperando ser descubierto.

Aquí el trailer. En inglés, porque obviamente Fox lo dobló.