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Estamos hablando de Dexter, el perverso pero querible justiciero / asesino en serie; y Breaking Bad, cuyo protagonista es ese loser profesor de química que acaba convertido en un magnate de la droga. El primero verá el final el 22 de septiembre, luego de siete temporadas. Mientas que el segundo lo hará una semana después, el 29 del mismo mes, luego de cinco temporadas.

dexter morgan y walter white

Después de haber conseguido fanatizar a gran cantidad de seriefilos alrededor del mundo, estas dos grandes series ven la luz al final del túnel. Quizá uno sabe que lo mejor es que terminen a lo grande y dejen en el público el recuerdo de un final épico en lugar de estirarse hasta el hartazgo; pero aun así, las series no serán lo mismo sin estas dos.

Tienen en común que ambas tuvieron una muerte programada. Dexter se planteó desde sus inicios como para siete temporadas; al igual que Breaking Bad se programó para cinco. Ambos, además, decidieron partir la última temporada en dos partes de doce episodios en dos años consecutivos; lo cual hace que en definitiva permanezcan un año más en la pantalla aunque la temporada sea la misma.

La productora ejecutiva de Dexter, Sara Colleton, reveló que la serie terminará “absolutamente” este año. Ella cuenta que el viaje del retorcido Dexter Morgan había sido planeado en siete años. Después de que al final del sexto año su hermana Debra descubriera su verdadera naturaleza, el final parecía inevitable. Aunque los productores mantienen el secreto, todos afirman que sucederá lo que estaba planeado desde el inicio. La gran pregunta de los fans es ahora ¿Dexter Morgan va a morir al final?

Por otro lado, aunque Breaking Bad se estrenó el 2008, su éxito explotó al año siguiente. Desde su debut, la season finale no ha parado de acumular elogios y buenas críticas. De hecho, la producción ha sido nombrada “Serie del año” por la crítica estadounidense y entrará en la nueva edición del Libro Guinness como “la serie mejor valorada”. Para los fans, la televisión no será la misma sin el contradictorio Walter White.

“Vemos esos personajes y dentro de nosotros, pensamos: ‘Ése puedo ser yo o puede ser mi vecino, la persona de al lado’”, explicó Rafael Lima, profesor de guión de cine y series de televisión en la Escuela de Comunicación de la Universidad de Miami. Según él, allí reside el secreto del éxito de “Breaking Bad”, una serie aclamada por público y crítica, que ha sido considerada de culto aún antes de los ocho episodios de la quinta temporada que definirán el desenlace.

Con estos dos personajes, mueren los últimos “malos buenos” de la TV, un papel comenzado por James Gandolfini, quien diera vida al mafioso pero sensible Tony Soprano. Dexter Morgan fue un frío justiciero, quizá el Robin Hood de los asesinos seriales; mientras que Walter White simboliza que “el fin justifica los medios”, todo por su familia, ¿verdad?

Quizá sus finales simbolicen el fin de una era en la televisión que ha cosechado series de inmenso éxito. Se trata de personajes profundos y que nos alejan del protagonista unidireccional de la sitcom –el histérico lo es todo el tiempo, el miedoso tiene miedo todo el tiempo, y así- para introducirnos en un personaje que mezcla al bueno y al malo y hace que el espectador genere simpatía por un cruel criminal. Humor y drama, dulzura y violencia pueden mezclarse en ellos; generando un cóctel realista y querible.

Podría ser que este tipo de personajes mueran con ellos, tal vez sea mejor un final a lo grande y recordarlos como leyendas, que desgastar el estereotipo hasta el hartazgo. De todos modos, vamos a extrañarlos.