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Recorrimos la muestra de arte Obsesión Infinita de esta artista japonesa que se encuentra de visita en el Museo MALBA, hasta el 16 de septiembre. Se trata de la primera muestra retrospectiva en América Latina de la mayor artista japonesa viva, que recorre sus obras desde 1950 hasta la actualidad.

kusama

Obsesión Infinita se trata de una expresión de arte moderno. La artista comprende que la percepción visual del mundo se compone de figuras y colores, y entre estas figuras escoge una para reproducirla hasta el infinito: el punto. Así, en su arte el resto de las formas quedar relegadas, y todo se contagia de círculos perfectos, sin aristas, sin ángulos, sin principio ni fin. Es una metáfora de cómo debiera ser el mundo, de figuras perfectas que se repiten siguiendo patrones rítmicos.

Pero lo novedoso de su obra no acaba aquí. No es sólo puntillizar cada elemento del mundo, sino también que el espectador puede estar dentro de la obra. Esta escapa del cuadro o la escultura y se convierte en habitaciones enteras, donde cada una puede recorrerla e investigarla como si fuera un protagonista del mismo cuadro.

Un ejemplo de esto es una habitación con paredes espejadas, que con tiras de luces de led que cambian de color, y un camino con agua a sus lados; simula un puente en una noche estrellada (foto arriba izquierda). La condensación de las partículas de luz es tal que el individuo siente estar nadando entre estrellas. Simplemente, es mágico.

Por otro lado, otra de las obras expuestas se compone también de una habitación espejada, pero esta vez simula un día en el campo abierto (foto arriba derecha). Un campo muy particular, plagado de plantas de puntos que la autora ha creado para él. La ilusión de encontrarse en un espacio abierto cuando en realidad se encuentra en una pequeña habitación es magnífica. Uno logra viajar en verdad, sólo con imaginación y espejos, en una sensación lúdica que maravillará a nuestro niño interior.

Otra de las obras que más llaman la atención es una habitación que podría estar en un hogar cualquiera, pero plagado de puntos del piso hasta el techo (foto abajo izquierda). Con tubos de luz violeta, estos brillan en la luz tenue y saltan a la vista, creando la ilusión de desdibujar los límites de los objetos. Es decir, se dificulta reconocer dónde termina una cosa y comienza la otra, es impresionante.

Podemos participar en la obra con nuestras propias creaciones: con la entrada se nos entrega una plancha de puntos autoadhesivos, y el público se anima a pegarlos sobre su cuerpo para convertirse en un homenaje ambulante a la obra. De otro modo, también hay una habitación destinada a que el público la decore con sus puntos, imitando la obra original (foto abajo derecha). Es imposible no divertirse con el juego.

La obra se Kosana podrá verse en el Museo MALBA de Buenos Aires hasta el 16 de septiembre, y luego continuará su itinerancia por el resto de Latinoamérica: a Río de Janeiro, Brasilia, San Pablo, y finalmente Ciudad de México. La entrada general cuesta $40, salvo los miércoles, a mitad de precio. Estudiantes y jubilados pueden recorrer la muestra en forma gratuita.