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Cada año miles de personas se trasladan por una semana al desierto conocido como Black Rock, en Nevada, EEUU y construyen una ciudad que llaman Black Rock City. Lo curioso es que luego de convivir allí por siete días, la queman y dejan el desierto como si nada hubiera ocurrido. Es un evento donde no existe el dinero y la vida en comunidad y la expresión artística son ley.

burning man templo

Burning man se dice ser la versión moderna de Woodstock. Cada año se realiza entre fines de agosto y principios de septiembre, en el verano del hemisferio norte, para terminar el día del trabajo estadounidense. La ciudad creada está dedicada a la vida en comunidad, el arte, la expresión, y fomentar la confianza en uno mismo. Para ello trabajan con diez principios.

Uno de los más destacables de ellos es el principio de “leave no trace”, que significa “no dejar rastro”. En Black Rock City no existen los cestos de basura, y cada uno debe hacerse responsable por generar la menor cantidad posible de desechos, o llevarlos de vuelta consigo. Por otro lado, rechazan el concepto de utilizar dinero o introducir publicidad. Lo único que se vende es café y hielo.

Por el resto, se fomenta el hacer regalos desinteresados y compartir lo que uno tiene. En algunos casos se utiliza el trueque, pero lo más utilizado son los regalos. Cada uno lleva lo que necesita para sobrevivir esa semana y luego lo comparte. Sin embargo, no es una ciudad sin ley. Los organizadores desalientan los actos ilegales, y advierten que en ese caso deben hacerse responsables frente a las leyes del estado de Nevada.

 

Se alientan las expresiones artísticas, en especial aquellas que en una sociedad normal resultarían transgresoras o desubicadas. Se puede pintar, fotografiar o esculpir en cualquier lienzo que se encuentre, incluso el propio cuerpo y convertirse en una obra de arte ambulante. Se crean piezas luminosas, interactivas, psicodélicas. Se destacan por ejemplo los Art Cars, son autos que sus dueños han decidido convertir en otras cosas, desde dragones y barcos piratas hasta discotecas enteras o inodoros gigantes. Además, Burning Man ofrece becas a los artistas asistentes.

Pero quizá lo más impresionante son los rituales. La noche del sábado, es decir, la anteúltima noche. La cuidad se construye en forma de semicírculo, y en su centro una escultura de madera con forma de hombre. Durante el ritual sabático esta escultura se incendia dando origen a una celebración de la vida que incluye fuegos artificiales, música, bailes; y todo aquello que la libre expresión permita.

El ritual de la noche del domingo, es decir la última, es menos famoso pero igualmente importante. Se construye un enorme templo en madera que se dedica a todos los seres queridos que han fallecido. Durante la semana en Black Rock City los asistentes dejan en el templo cartas, fotos u objetos para sus seres amados. La última noche el templo se quema en absoluto silencio, en un símbolo de renovación espiritual con los que ya no están con nosotros. Resulta en un ritual muy emotivo.

Al finalizar la semana, Black Rock City deja de existir. Lo poco que ha quedado en pie se desmonta y a las pocas horas nadie puede decir que en esa zona del desierto han habitado miles de personas. La vuelta a la realidad puede resultar chocante para los asistentes que han vivido rodeados de arte y sin ningún tipo de dinero por esos días. Por eso la organización ha comenzado un blog con consejos para volver a integrarse a la sociedad normal. De todos modos dice ser una experiencia que se torna en tradición, y una vez que han asistido por primera vez es difícil dejar de concurrir.